Dos
cangrejos atrapados. Hacia pocas horas que la trampa había sido colocada, la probabilidad de tener una gran redada era limitada; para nosotros, sin
embargo, las experiencia fue valiosa.
Llevaba
puestos calcetines y el resto de su vestimenta. Sin
necesidad de buscar un vestidor, únicamente fue necesario enfundarse, enfrente
de nosotros, el traje rana y sumergirse en su tarea de pesca.